¿Siargao o Chiang Mai?

Dos Blueprints, dos meses muy distintos. Uno es una isla donde el trabajo tiene que encajar con el clima. El otro es una ciudad donde casi nada se interpone. Esta es la comparación honesta, para que no tengas que leerte las dos guías antes de decidir.

La respuesta corta

Elige Siargao si
Quieres que el lugar en sí sea la recompensa. Surf, agua, una comunidad pequeña y un mes que se siente como una pausa de tu vida normal aunque estés trabajando.
Elige Chiang Mai si
Quieres que el trabajo fluya lo máximo posible. Una ciudad de verdad, barata y cómoda, con cafeterías por todas partes y casi nada entre tú y un día entero de escritorio.

El trabajo en sí

En Siargao trabajábamos desde un solo sitio, CoCo Space, que funciona con Starlink, placas solares y generador de reserva. Esa combinación importa más de lo que parece, porque nos mantuvo conectados cuando el resto del pueblo se quedaba sin luz. En una isla, un buen espacio de trabajo vale más que diez mediocres para elegir.

En Chiang Mai rotábamos sobre todo entre cafeterías y el apartamento, lo que daba variedad al día. Hay coworking de verdad si necesitas un puesto fijo o comunidad, y la ciudad es lo bastante grande como para que nunca estés lejos de un sitio donde sentarte.

La diferencia: Siargao te da un sitio fiable. Chiang Mai te da opciones infinitas. Si te gusta la rutina, eso favorece a Siargao. Si te inquieta la misma silla, Chiang Mai.

Lo que cuesta

De Siargao anotamos lo que nos costó un mes de verdad a los dos, y la calculadora de ese Blueprint se basa en nuestras propias cifras, vuelos incluidos. Ver el desglose.

De Chiang Mai no llevamos cuentas, así que la calculadora de allí es una estimación basada en datos públicos de precios y no en nuestro propio gasto, y así lo indica la página. Aun así dice lo importante: Chiang Mai sale bastante más barato, sobre todo en alquiler, y la comida en particular cuesta muy poco, porque los puestos callejeros y los mercados son lo bastante buenos como para que cocinar en casa rara vez compense. Ver la estimación.

La versión honesta: las cifras de Siargao son nuestras y las de Chiang Mai están investigadas. Ambas están etiquetadas como tales, para que sepas qué estás mirando.

Moverse

Siargao
No hay Grab en la isla. La scooter no es realmente opcional, y los tuk-tuks se encarecen rápido para el día a día. El alquiler mensual es lo sensato.
Chiang Mai
Grab funciona aquí, y eso facilita mucho la vida si prefieres no conducir. La scooter sigue dando más libertad, sobre todo para la montaña, pero puedes apañarte sin ella.

Si te da respeto conducir una scooter en el tráfico, es un argumento real a favor de Chiang Mai. En Siargao estarías eligiendo depender de ella.

Las horas en que no trabajas

Siargao es surf, agua y luz. La recompensa está justo fuera, y por eso la guía defiende tratar el mar como algo que te ganas al final de un bloque de trabajo, y no algo hacia lo que te dejas llevar a las once de la mañana.

Chiang Mai es templos, comida, mercados nocturnos y montaña, más Pai a un par de horas para un fin de semana. Las distracciones son más variadas y más fáciles de posponer, lo cual es una ventaja o una pérdida según por qué hayas venido.

Cuándo ir y qué evitar

Los dos sitios tienen meses que conviene esquivar, pero solo en uno es grave equivocarse.

Siargao
Tres estaciones solapadas, y ninguna arruina un mes. El surf llega a su punto álgido de agosto a noviembre, los meses de lluvia son más tranquilos y baratos. Cuándo ir
Chiang Mai
De finales de febrero a abril es la temporada de quemas, cuando el humo se asienta en el valle y la calidad del aire empeora de forma medible. Es la única ventana que evitaríamos de verdad. Cuándo ir

Nuestra opinión

Si lo importante es escribir o trabajar, y quieres los mínimos obstáculos posibles, vete a Chiang Mai. Es más barato, más fácil, mejor conectado, y puedes tener un mal día sin que te cueste nada.

Si quieres que el mes cambie algo, vete a Siargao. Te exige más, la logística perdona menos, y esa es justamente la gracia.

No le recomendaríamos a nadie hacer los dos en un mismo viaje. Hay ocho horas de vuelo entre ellos y premian ritmos completamente distintos.